Empiezo mi post sin estructura piramidal,sin guiones preestablecidos,sin miedo al error....Este es el rincón de la espontaneidad,no está abierto al público y a penas es leido por una o dos personas. Pero en él puedo ser yo misma con toda naturalidad.Y de fondo, puedo escuchar un sonido susurrante a través del genio Ludovico Einaudi....
Iniciamos nuestras andadas en un territorio, vivienda,familia, sorteada al azar. Y sin embargo, todo ello marca en un elevado índice nuestro camino.Esos primeros pasos quedaban muy bien definidos en Esos Locos Bajitos del maravilloso Serrat. Y así, con valores, amor,creencias,frustraciones y prejuicios va creciendo y nutriéndose ese ser tan terrenal cómo es el humano.Con el paso del tiempo, ese individuo se convierte en adulto. Y en un contexto actual y en el mundo occidental, el humano adulto puede tomar dos caminos: uno sería, asumir todo lo recibido sin cuestionar nada y vivir una vida marcada o por el contrario llegar a esta etapa reflexionando todo lo que nos ha nutrido hasta el momento,y elegir así su trayetoria vital. Con la primera opción seremos simplemente herederos o autómatas, y con la segunda seremos autónomos e independientes. Ser una persona independiente del pasado, supone superar muchos prejuicios, y frustaciones. Pero si se consigue ten conviertes en alguien que está muy próximo a ser libre.
Una vez nos hemos liberado, nos encontramos con otro obstáculo a derribar, el de las frustraciones y limitaciones generadas por nosotros mismos. Éstos son los pesos pesados a derribar, en ocasiones puede resultar complicado,pero si se quiere se puede. Para mí esta es la parte más difícil de resolver, es la de reinventarse una y otra vez, sin miedo y sin límites. Unas personas tendrán unas aptitudes innatas para desenvolverse en el duro proceso de la vida, y a otros nos costará un poquito más. Pero no por ello no lo vamos a intentar, porque si no lo hacemos, será cómo negarnos a vivir, es decir, pereceremos en una laguna sin vida.
Este es El Arbol de la Vida, a veces dura a veces cruel, otras sin sentido. Pero a pesar de ello, El Arbol, somos nosostros y ya hemos crecido, solo nos falta saber buscar bien el sol para seguir vivos.


